En realidad podemos decir que la mayoría de las veces, casi todos los humanos actuamos de manera empírica y ello está demostrado en las teorías psicológicas que se ven en las diferentes materias de nuestra carrera, como lo son, por ejemplo las teorías de Skinner, Pavlov y Bandura que dictan que el desarrollo de un ser humano se basa en sucesivas etapas de su crecimiento, se modifican y se amplían según las actividades y la edad del sujeto, que una es la base de las otras. Esperamos que sucedan las cosas más por hábito o costumbre que por razonamiento científico. Los aprendizajes que forman parte de nuestra personalidad pueden adquirirse la mayoría de las veces por imitación, por aprendizaje vicario o aprendizaje en acto, es decir basados en nuestras experiencias u observando las ajenas.
Pero lo que más me gusta del empirismo es su reconocimiento del carácter humano, es decir, limitado, parcial e imperfecto de las herramientas que el hombre posee para atestiguar, conocer y para controlar la verdad.
Estoy de acuerdo de que la razón no es una facultad (psicológica) sino una concatenación de verdades necesarias, pero como lo leí en un artículo de racionalismo, aquí no hay verdad necesaria y toda verdad puede ser puesta a prueba, controlada y eventualmente modificada o abandonada. El uso de la razón en la obtención del conocimiento es la base de el racionalismo y no podemos desligar esto del todo con el punto de vista empírico, por lo cual hay que buscar un punto medio entre éstas dos corrientes, en nuestro ser, somos empiristas y racionalistas es parte de nuestra naturaleza humana.
Emma Barreto.
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